Publicación: 2009-11-30
Por: David Rios Yacup - V semestre Comunicación Social - Periodismo.
Los jóvenes artistas, Iván Sáenz, venezolano de 26 años, Manuela, francesa de 23 años y el nariñense Luis A. Rojas de 24 años, encuentran en los semáforos ubicados cerca al conjunto residencial, "Torres del Río", un lugar para ganarse la vida, en donde buscan contagiar a la gente de alegría y distracción con el arte de los malabares.
Pasa la luz del semáforo a rojo, en ese momento intervienen los artistas callejeros en los parabrisas de los autos, para demostrar la habilidad en el teatro, los payasos y la magia de los malabares, deleitando a grandes y chicos con este fantástico espectáculo.
Unos segundos antes del cambio de luz del semáforo, los autos empiezan a acelerar, y en ese instante dejan a un lado los instrumentos para dirigirse a los conductores con el objetivo de recibir una moneda, “la cantidad de dinero depende de los autos que logren abordar”.
Elsueño se empezó a construir hace 6 años, “conocí a Iván en las plazas de Venezuela ydesdeentonces con disciplina y esfuerzohemos aprendido a dominar la pelota, el diábolo, y hacer swingsde fuego”. Cuenta Manuela.
Con el paso del tiempo, la vida de estos “talentosos” artistas se basa en la organización, la amabilidad y el compañerismo,por tal razón decidieron emprenderuna larga travesía por Colombia en la que han visitado ciudades como, Cúcuta, Bucaramanga Medellín, Cali, Palmira, Popayán, en donde han dejado el mismo mensaje en cada ciudad “respeto a la naturaleza y al ser humano”.
En Popayán han estado varios días, lo que les permitió ubicar un buen lugar de trabajo y gente agradable, expresa Iván; a corto plazo desean llegar a Ecuador y posteriormente, tener su propia carpa de circo “queremos paso a paso, viajar por el mundo y dictar clases de malabarismo, profundizar y transmitir nuestra cultura a los niños y provocar emociones indescriptibles”. Expresaronantes de marcharse a Ecuador.
Al otro ladode lavía panamericana, esta el Luis A. Rojas, recuerda como decidiódedicarse a los malabares “yo empecé como hobby, después se convirtió en un deporte y luego me dediqué a practicar todos los días”. La dedicación le alcanzópara pertenecer a la Escuela de Circos Santiago de Chile, allí conociómás sobre los malabares, y sintiómayor afinidad por su oficio “es lo maravilloso que me ha entregado la vida, mi oficiocontieneequilibrio, concentración y destreza”.
Estuvo varios días en la Ciudad Blanca, compartió anécdotas y ratos agradables con sus compañerosde semáforoIván y Manuela, la admiración es mutua, esperan encontrase en los “caminos de la vida”.
Para Luis, elsemáforo no cumple las características para mostrar todo el repertorio “soy capaz de utilizar un monociclo más avanzado, el de 3 llantas e infinidad de cosas que por la superficie y tiempo en el semáforo no me permite”. Con este show Luis espera llegara Neiva y en los siguientes meses cautivar la Guajira.